El Elogio de la locura es una sátira de las prácticas habituales de la época, especialmente de la Iglesia en Roma (de donde el autor había vuelto hacía poco, profundamente decepcionado), y de la pedantería de los sabios (entre los que se coloca el autor) y de los poderosos de su época. La obra está repleta de dobles o triples significados, empezando ya por el propio título, que se podría interpretar como «elogio de [Thomas] More», y que locura, o majadería, podría entenderse también como la apreciación de las cosas sin valor o poco importantes (la adoxografía). La obra tuvo, para sorpresa de Erasmo, un enorme éxito popular, incluyendo al propio Papa y a los poderosos de su tiempo, que eran los principales caracteres objeto de su ironía y sarcasmo.