Un libro clásico de la segunda ola feminista. En buena parte, los problemas que trata ya han sido superados o están en vía de serlo, pero sigue siendo de actualidad.
Si bien es un excelente reflejo social de la época (1950) y un texto fundacional de la política feminista, no carece de debilidades. Es un punto demasiado intelectual y se basa en exceso en comentarios de textos literarios. Se nota que la autora vivía más en la biblioteca que en la calle. Asimismo, las opiniones sobre el matrimonio y la maternidad son excesivamente negativas, hasta el punto de ser casi clichés derogatorios, y demuestran que Beauvoir conocía ambos temas de oídas.